lunes, 27 de junio de 2011

¿QUÉ PUEDEN HACER LOS PADRES PARA QUE LEAN SUS HIJOS?


Los centros especializados en el fomento de la lectura suelen elaborar listas de libros, clasificados por edades y/o por temas, que sirven de orientación a los padres. Dichas listas son de gran utilidad, sin embargo, los padres no pueden limitarse a ir a una librería y comprar alguno de los títulos que allí figuran. Necesitan, además, conocer y tener en cuenta la madurez e intereses de sus hijos, junto al tipo de lecturas que les atraen: cuentos, comics, poesías, aventuras, intriga…
Una de las formas con las que los niños y las niñas pueden incorporar el placer por la lectura es la del contagio. Si los padres sienten la magia del cuento y de la poesía, resulta probable que, cuando cuenten o canten algo a sus hijos, el duende lector se instale en ellos, y lo haga de forma permanente.
Para crear hábitos lectores va bien que los padres fijen unos tiempos y unos espacios,  para leer en familia y/o para contarles cuentos a los niños.
En el tema de la lectura conviene actuar también con respeto y con sentido de la realidad. A veces, el interés del profesorado y de los padres para que los niños lean es tan grande, que exageran lo que conlleva la lectura. Por ejemplo, les dicen: “Con la lectura viviréis hermosas aventuras”, pero los niños pueden encontrarse, a veces, con libros poco imaginativos y aburridos. O si se tiene el atrevimiento de afirmarles que “Quién lee es mejor persona”, ellos quizá vean a personas, que supuestamente han leído mucho, pero que minusvaloran o desprecian a sus semejantes.
Ni la televisión, ni los videojuegos, ni internet…, pueden presentarse como enemigos de la lectura. Por tanto, no va bien que los padres digan a su hijo: “Deja de ver la televisión y ponte a leer”, ya que, si en esos momentos está disfrutando con un programa y se les obliga a dejarlo, probablemente se esté contribuyendo a sentir poca simpatía por la lectura. Lo que procede es vivir esos recursos como aliados y ofrecerles libros que puedan explicar o completar aspectos que aparezcan en algún programa que interese a los niños.
Conviene convertir a los libros en amigos incondicionales, a los que se puede ir a visitar a las bibliotecas y a las librerías y que, también, acompañan a los niños a diferentes lugares: a la consulta del médico,  cuando van en el tren…

Pepe López Sánchez, profesor del CP José A. Labordeta y miembro del MRP Aula Libre. jlopezsanc@educa.aragon.es

¿CÓMO HACER CON LOS HIJOS EN VACACIONES?


Los padres y las madres casi nunca tienen “vacaciones” de sus hijos, ya que  tanto en los fines de semana como cuando ellos tienen sus vacaciones, necesitan seguir atendiéndoles. Por eso, y sobretodo en el verano, bastantes padres tienen que hacer complicados equilibrios organizativos, especialmente en el periodo en el que no coinciden las vacaciones escolares con las suyas.
Las vacaciones es un tiempo para ser aprovechado de formas variadas y conviene hacer una planificación, de manera conjunta entre los padres y los hijos, sobre las actividades a realizar y la manera de desarrollarlas.
Ciertos padres quieren que sus hijos estén ocupados de forma casi permanente, por eso tienden a matricularles en muchas actividades en el curso escolar y hacen algo parecido durante el verano.     
Resulta útil que los niños tengan algunas actividades programadas, pero se observa que a veces el miedo de los padres a que se descontrolen o la propia obsesión por los estudios de sus hijos, les lleva a hacer una planificación estricta, basada fundamentalmente en lo escolar y con pocos espacios para el esparcimiento.
Algunas de las actividades que se les planteen a los chicos pueden estar orientadas al aprendizaje, pero que no se basen en repetir ejercicios parecidos a los que han hecho durante el curso, ni tampoco que las hagan simplemente para estar ocupados.
Va muy bien que en la programación estén presentes diferentes tipos de actividades, como: la lectura por placer, la música, la danza, la práctica deportiva, la asistencia a colonias… Y quienes tengan la suerte de tener abuelos, y si además poseen casa en el pueblo, podrán disfrutar al aire libre y recibir el cariño que sólo los abuelos dan de una forma tan especial.
Para cuando los niños estén en casa no pueden olvidarse de la realización de algunas de las tareas de la casa: fregar, hacer la cama... La televisión, el ordenador, los videojuegos…, podrán formar parte de dicho plan, aunque requieren un control del tiempo, de los programas de televisión que ven y de las visitas a las páginas de Internet.
             Por supuesto que se incluirán otros periodos para que ellos jueguen libremente y elijan qué desean hacer. Tampoco hay que olvidar que además se necesitan otros momentos para que padres e hijos compartan tiempos y actividades.

Pepe López Sánchez, profesor del CP J. A. Labordeta y miembro del MRP Aula Libre. jlopezsanc@educa.aragon.es